Un camino es solo un camino

Un camino es sólo un camino; si sientes que no deberías seguirlo, no debes seguir en él bajo ninguna condición.
Mira cada camino de cerca y con intención. Pruébalo tantas veces como consideres necesario.
Luego hazte a ti mismo, y a ti solo, una pregunta.
Es una pregunta que sólo se hace un hombre muy viejo. Mi benefactor me habló de ella una vez cuando yo era joven, y mi sangre era demasiado vigorosa para que yo la entendiera,
Ahora sí la entiendo.
Te diré cuál es:
¿tiene corazón este camino?
Todos los caminos son lo mismo: no llevan a ninguna par­te. Son caminos que van por el matorral.
Puedo decir que en mi propia vida he recorrido caminos largos, largos, pero no estoy en ninguna parte.
Ahora tiene sentido la pregunta de mi benefactor, ¿Tiene corazón este camino? Si tiene, el camino es bueno; si no, de nada sirve.
Ningún camino lleva a ninguna parte, pero uno tiene corazón y el otro no. Uno hace gozoso el viaje; mientras lo sigas, eres uno con él. El otro te hará maldecir tu vida. Uno te hace fuerte; el otro te debilita.

Carlos Castaneda

He aprendido

“He aprendido que los amores pueden llegar por sorpresa o terminar en una noche. Que grandísimos amigos pueden volverse grandísimos desconocidos, y que por el contrario, un desconocido puede volverse alguien inseparable.

Que el “nunca más”, nunca se cumple y que el “para siempre”, siempre termina. Que el que quiere, lo puede, lo sigue, lo logra y lo consigue. Que el que arriesga no pierde nada, y el que no arriesga, no gana. Que el físico atrae, pero la personalidad enamora.

Que si quieres ver a alguien, díselo, mañana será tarde. Que el sentir dolor es inevitable, pero sufrir es opcional. Y sobretodo, he aprendido que no sirve absolutamente de nada, seguir negando lo inevitable”.

-Anónimo

Carrera emotiva

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Hace algunos años, en las olimpiadas para personas con discapacidad de Seattle, también llamadas “Olimpiadas especiales”, nueve participantes, todos con deficiencia mental, se alinearon para la salida de la carrera de los cien metros lisos.

A la señal, todos partieron, no exactamente disparados, pero con deseos de dar lo mejor de si, terminar la carrera y ganar el premio. Todos, excepto un muchacho, que tropezó en el piso, cayó y rodando comenzó a llorar. Los otros ocho escucharon el llanto, disminuyeron el paso y miraron hacia atrás. Vieron al muchacho en el suelo, se detuvieron y regresaron: TODOS.

Una de las muchachas, con síndrome de Down, se arrodilló, le dio un beso y le dijo: “Listo, ahora vas a ganar”. Y todos, los nueve competidores entrelazaron los brazos y caminaron juntos hasta la línea de llegada. El estadio entero se puso de pie y en ese momento no había un solo par de ojos secos. Los aplausos duraron largos minutos, las personas que estaban allí aquél día, repiten y repiten esa historia hasta hoy.

Porque en el fondo, todos sabemos que lo que importa en esta vida, más que ganar, es ayudar a los demás para vencer, aunque ello signifique disminuir el paso y cambiar el rumbo. Porque el verdadero sentido de esta vida no es que cada uno de nosotros gane en forma individual sino que: TODOS JUNTOS GANEMOS.

Pablo Milanés – Si Ella Me Faltara Alguna Vez

Si ella me faltara alguna vez nadie me podría acompañar
Nadie ocuparía ese lugar que descubro en cada amanecer
Si me faltara alguna vez

Si ella me dejara de querer cuando la contemplo al despertar
Toda la pureza que me da
Nunca la podré corresponder si me dejara de querer

Si ella se olvidara de cantar ese hermoso mundo que me da
Cómo volvería a predicar si fue su palabra mi verdad
Si se olvidara de cantar

Si ella no inundara esta ciudad todo cambiaría de color
Gozaría de otra claridad
Cuando miro y pienso con dolor si no inundara esta ciudad

Si ella me faltara alguna vez
Si ella me dejara de querer
Si ella se olvidara de cantar
Si ella no inundara esta ciudad
Yo no escribiría esta canción

El tamaño de las personas

Una persona es enorme para uno cuando habla de frente y vive de acuerdo a lo que habla, cuando trata con cariño y respeto, cuando mira a los ojos y sonríe inocente.

Es pequeña cuando solo piensa en sí misma, y le hace creer a los otros que piensa en ellos, cuando se comporta de una manera poco gentil, cuando no apoya, cuando abandona a alguien justamente en el momento en que tendría que demostrar lo que es más importante entre dos personas: La Amistad, el compañerismo, el cariño, el respeto, el celo y asimismo el amor.

Una persona es gigante cuando se interesa por tu vida, cuando busca alternativas para tu crecimiento, cuando sueña junto contigo… cuando trata de entenderte aunque no piensen igual.

Una persona es grande cuando perdona, cuando comprende, cuando se coloca en el lugar del otro, cuando obra no de acuerdo con lo que esperan de ella, pero de acuerdo con lo que espera de sí misma.

Una persona es pequeña cuando se deja regir por comportamientos clichés. Cuando quiere quedar bien con todos, cuando maneja a la gente como un titiritero y lamentablemente siempre hay gente que no tiene convicciones y se deja manejar…

Una misma persona puede aparentar grandeza o pequeñez dentro de una relación, puede crecer o disminuir, en un corto espacio de tiempo.

Una decepción puede disminuir el tamaño de un amor que parecía ser grande.
Una ausencia puede aumentar el tamaño de un amor que parecía ser ínfimo. Una decepción puede terminar con el respeto por alguien… de muchos… Una acción correcta puede enaltecer a otros.

Es difícil convivir con esta elasticidad: Las personas se agigantan y se encogen a nuestros ojos, ya que nosotros no juzgamos a través de centímetros y metros, sino de acciones y reacciones, de verdades o falsedades, de expectativas y frustraciones.

Una persona es única al extender la mano, y al recogerla inesperadamente, se torna otra. El egoísmo unifica a los insignificantes, a los perdedores, a los falsamente llamados diplomáticos.

No es la altura, ni el peso, ni la belleza, ni un título o mucho dinero lo que convierte a una persona en grande… Es su honestidad, su decencia, su amabilidad y respeto por los sentimientos e intereses de los demás.

Por su sensibilidad sin tamaño…

William Shakespeare

La mano que te guía

El niño miraba al abuelo escribir una carta. En un momento dado, le preguntó:
–¿Estás escribiendo una historia que nos pasó a los dos? ¿Es, quizá, una historia sobre mí?

El abuelo dejó de escribir, sonrió y dijo al nieto:
–Estoy escribiendo sobre ti, es cierto. Sin embargo, más importante que las palabras es el lápiz que estoy usando. Me gustaría que tú fueses como él cuando crezcas.

El niño miró el lápiz, intrigado, y no vio nada de especial.

–¡Pero si es igual a todos los lápices que he visto en mi vida!

–Todo depende del modo en que mires las cosas. Hay en él cinco cualidades que, si consigues mantenerlas, harán de ti una persona por siempre en paz con el mundo.

Primera cualidad: puedes hacer grandes cosas, pero no olvides nunca que existe una mano que guía tus pasos. A esta mano nosotros la llamamos Dios, y Él siempre te conducirá en dirección a su voluntad.

Segunda: de vez en cuando necesito dejar de escribir y usar el sacapuntas. Eso hace que el lápiz sufra un poco, pero al final está más afilado. Por lo tanto, debes ser capaz de soportar algunos dolores, porque te harán mejor persona.

Tercera: el lápiz siempre permite que usemos una goma para borrar aquello que está mal. Entiende que corregir algo que hemos hecho no es necesariamente algo malo, sino algo importante para mantenernos en el camino de la justicia.

Cuarta: lo que realmente importa en el lápiz no es la madera ni su forma exterior, sino el grafito que hay dentro. Por lo tanto, cuida siempre de lo que sucede en tu interior.

Finalmente, la quinta cualidad del lápiz: siempre deja una marca. De la misma manera, has de saber que todo lo que hagas en la vida dejará trazos, e intenta ser consciente de cada acción.

Autor desconocido

ADIÓS AL DESÁNIMO

El respeto por uno mismo o la profunda aceptación del yo es una forma de humildad que expresa una automática consideración por el otro. Cuando hay respeto por uno mismo y humildad, no hay espacio para el desánimo o la negatividad.

He considerado que el alejamiento espiritual significa poseer un fuerte sentido del yo, que no se deja influir por los factores negativos de los demás; es una manera de amar a los otros como seres eternos y de comprender que ellos también han sido engañados por la conciencia corporal.

Considerar que todo reside dentro de un plan divino, es el aspecto final del desapego espiritual. Pensemos por un momento que el mundo es un enorme escenario, donde cada alma posee una parte exclusiva y precisa para representar. Un actor ejecuta la suya sin preocuparse por los papeles de los demás. Concentrado en su rol, simplemente observa e interactúa con los papeles de los otros, sin intentar representar el de ellos. Usted puede convertirse en un observador del drama de la vida, de esta manera.

Vivimos en una era compleja pero estoy convencido de que es un drama benevolente, aun cuando las escenas contengan dolor o sufrimiento. Con una actitud espiritual, imagine que está sentado en un cine, donde se entretiene con cada escena. A través de la conciencia del alma se ve todo de manera diferente y se comprende que la inmortalidad no deja lugar para la preocupación, el temor   o la zozobra. El sentido de un propósito más elevado evita el surgimiento de pensamientos y sentimientos negativos o inútiles.

Otro aspecto para eliminar el desánimo y la negatividad y dejar de ser una víctima es asumir responsabilidades; por nuestras acciones, nuestros sentimientos y nuestras respuestas. Cuando logramos adquirir responsabilidad y dejamos de echar culpas, estamos comprometiendo nuestros esfuerzos para alcanzar nuestra auto-trasformación.

Extracto del libro: Misión de amor.
Viaje espiritual de un médico.
Ed. Kier
Roger Cole

Quédate hoy conmigo

Quédate hoy conmigo,
Vive conmigo un día y una noche
Y te mostraré el origen de todos los poemas.
Tendrás entonces todo cuanto hay de grande en la Tierra y en el Sol
y nada tomarás ya nunca de segunda ni tercera mano,
ni mirarás más por los ojos de los muertos,
ni te nutrirás con el espectro de los libros.
Tampoco contemplarás el mundo con mis ojos
Ni tomarás las cosas de mis manos.
Aprenderás a escuchar en todas direcciones
Y dejarás que la esencia del Universo se filtre por tu ser.

-Walt Whitman-