Carta a mi hijo: El hombre de mi vida

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Yo quería encontrar al hombre de mi vida….
Quería encontrarlo en algún lugar concurrido, lo encontré en mi vientre.
Lo imagine en ropa elegante y lo encontré desnudo.
Pensé llevar mi cabello sexy y unos jeans lindos, pero ahí estaba yo… con el sudor en mi cuerpo y una bata rosa.
Pensé sonreír coqueta para él, y en su encuentro lloré como una niña mientras besaba su frente.
Imaginé a mi hombre perfecto tomar mi mano y llevarme lejos… pero fui yo quien tomó su dedo mientras lo cogía en brazos.
En una fecha especial, el día de su nacimiento, conocí al fin al hombre de mi vida: Mi hijo.
No podía haber hombre más perfecto para mi, el que me desvela por las noches y por la mañana me hace amar mis enormes ojeras.
Ese que llora y me hace llorar con él.
El que sonríe para mi y me llena por completo el corazón,
El único que me hizo ser madre antes que mujer.
El que juega en mi cama y me hace feliz!
Porque entiendo que hay bebés que nacen teniéndolo todo, incluyendo un
padre… Y bebés que desde antes de nacer luchan y se enfrentan a mil desafíos saliendo victoriosos.
Éste ultimo eres tu mi niño! Y yo, estoy muy orgullosa de ser tu madre.
 
Autor desconocido.

Gente necesaria – Hamlet Lima Quintana

Hay gente que con solo decir una palabra
enciende la ilusión y los rosales,
que con sólo sonreír entre los ojos
nos invita a viajar por otras zonas,
nos hace recorrer toda la magia.

Hay gente, que con solo dar la mano
rompe la soledad, pone la mesa,
sirve el puchero, coloca las guirnaldas.
Que con solo empuñar una guitarra
hace una sinfonía de entrecasa.

Hay gente que con solo abrir la boca
llega hasta todos los límites del alma,
alimenta una flor, inventa sueños,
hace cantar el vino en las tinajas
y se queda después, como si nada.

Y uno se va de novio con la vida
desterrando una muerte solitaria,
pues sabe, que a la vuelta de la esquina,
hay gente que es así, tan necesaria.

Se donde está tu alma:

 
Acaso no te emociona la belleza de una flor?
Te refresca la brisa de la mañana?
Te hace sonreir la sonrisa de un niño?
Se mueven tus pies al ritmo de una melodía?
 Pierdes tu mirada en las estrellas?
Te seduce una hermosa poesía?
El vuelo de un pájaro te hace perder el tiempo?
El aroma de la lluvia recién caída calma tu sed?
Cuando está todo en silencio, oyes tu corazón?
Cuando sientes tristeza, notas que no estás sola?
Cuando hay alegría, quieres compartirla?
Una puesta de sol, te hace desear un amanecer?
Cuando sonríes, los demás lo hacen contigo?

He ahí tu alma mi querida amiga, ya la encontré, está en ti y solo en ti, nunca se marchó.
Desconozco el autor

¿QUE NO HABRÁ NAVIDAD? ¡Claro que Sí!

Más silenciosa y con más profundidad.

Más parecida a la primera en la que Jesús nació en soledad.

Sin muchas luces en la tierra,
pero con la de la estrella de Belén,
destellando rutas de vida en su inmensidad.

Sin cortejos reales colosales,
pero con la humildad de sentirnos,
pastores y zagales buscando la Verdad.

Sin grandes mesas y con amargas ausencias, pero con la presencia de un Dios que todo lo llenará.

¿QUE NO HABRÁ NAVIDAD?

¡Claro que sí!

Sin las calles a rebosar,
pero con el corazón enardecido,
por el que está por llegar.

Sin ruidos ni verbenas,
reclamos ni estampidas…
pero viviendo el Misterio sin miedo
al ”covid-herodes” que pretende
quitarnos hasta el sueño de esperar.

Habrá Navidad porque DIOS está de nuestro lado y comparte, como Cristo lo hizo en un pesebre, nuestra pobreza, prueba, llanto, angustia y orfandad.

Habrá Navidad porque necesitamos
una luz divina en medio de tanta oscuridad.

Covid19 nunca podrá llegar al corazón ni al alma de los que en el cielo ponen su esperanza y su alto ideal

¡HABRÁ NAVIDAD!

¡CANTAREMOS VILLANCICOS!

¡DIOS NACERÁ Y NOS TRAERÁ LIBERTAD

Un Escrito del Párroco Javier Leoz

Tu vales mucho 

El camión de basura

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Me subí a un taxi rumbo……. a la Estación Central del Ferrocarril y cuando íbamos por el carril de la derecha, por poco nos estrellamos con un carro, que así de repente y de la nada, salió como bólido de donde estaba estacionado.

El conductor del taxi en que iba alcanzó a frenar a todo lo que daba, el taxi se derrapó y por poco casi le pegamos al auto que quedó frente a nosotros.

Después de esto, el conductor del OTRO auto, el tipo que casi causó el accidente, asomando la cabeza por la ventanilla comenzó a gritarnos una cantidad horrible de insultos y majaderías.

Todavía recuperándome del susto, lo que acabó de sacarme de mis casillas fue la actitud del chofer de mi taxi, quien en forma extremadamente amistosa y cortés le sonreía y saludaba con la mano al conductor del otro auto.

Yo estaba furioso y confundido, pero no me quedé con las ganas y le pregunté al chofer de mi taxi que por qué se ponía a sonreír y saludar al tipo que casi nos hizo chocar, arruinar su taxi y posiblemente hasta enviarnos al hospital.

Entonces, el taxista con voz pausada me contó lo que ahora yo llamo “La Ley del Camión de Basura”.

Mire, me dijo: ¿Ve aquel camión de basura? Sí, le dije, ¿y eso qué tiene que ver?

-Pues, así como esos camiones de basura existen, hay muchas personas que van por la vida llenos de basura, frustración, rabia, y decepción.

Tan pronto como la basura se les va acumulando necesitan encontrar un lugar donde vaciarla, y si usted los deja seguramente le vaciarían su basura, sus frustraciones, sus rabias y sus decepciones. Por eso cuando alguien quiere vaciar su basura en mí, no me lo tomo personal; sino tan sólo sonrío, saludo, le deseo todo el bien del mundo y sigo mi camino. Hágalo usted también y le agradará el haberlo hecho, se lo garantizo.

A partir de ese día comencé a pensar qué tan a menudo permito que estos Camiones de Basura me atropellen; y me pregunto a mí mismo cuán a menudo recojo esa basura y la esparzo a otra gente en casa, en el trabajo o en la calle.Desde aquel día no he vuelto a permitir que los camiones de basura, tomen el control de mis sentimientos y mucho menos de mis reacciones.

Aprendí, que sonreírles a los insatisfechos, malhumorados y frustrados es la mejor medicina que puede ayudarles a cambiar su perspectiva de la vida.

Desconozco el autor….

Algo que hoy y siempre quiero regalarte…

 

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Hay cosas que quisiera regalarte siempre,
estas son algunas de ellas:

Amistad…

para que cuando tu alma añore un amigo,
sin pensar lo busques, y ese alguien corra a tu lado.
Te regalo mi amistad.

 

Sonrisas…

para que cuando tus lágrimas se deslicen
por tu mejilla en un día gris y oscuro,
sean las risas las que iluminen tus tristezas.
Te regalo sonrisas

Grandes sueños…

para que cuando en tu mente exista un vacío,
sean aquellos bosques cubiertos de invierno
los que atrapen la atención de tu pensamiento.
Te regalo grandes sueños

La fuerza de unas manos…

para que cuando tus tobillos se cansen,
los hombros de alguien te sirvan
y den fuerzas para andar.
Te regalo mi ayuda

Un ramo de abrazos…

para que cuando los tropiezos te dificulten el andar,
sean los ánimos una esperanza
que te ayuden a continuar.
Te regalo mis abrazos

Una estrella joven y brillante…

para que cada vez que el sol descanse,
sea esa fiel luz, la que te acompañe.
Te regalo paz y descanso

Un pedacito de humildad…

para que cuando los éxitos engrandezcan tu persona,
sea la sabiduría, el aire mágico que te haga valorar,
lo que otros desprecian al llegar a una nueva orilla.
Te regalo sabiduría

Mi cariño sincero…

para que cuando sientas que nadie te acompaña,
recuerdes que en paisajes verdes o valles áridos,
mi pensamiento siempre te lleva de la mano.
Te regalo mi cariño

Un abrazo inmenso…

para que cuando necesites sentir tus fuerzas
sean estos abrazos, el puerto de tus emociones.
Te regalo un abrazo inmenso

Un par de lágrimas…

para que se alberguen entre tu alma y corazón,
así, si algún segundo la soberbia daña tu andar,
sea una muestra de sensibilidad ajena,
la que te ayude a no cometer injusticias.
¿Y un par de lágrimas?

Hoy quiero desearte….

que compartas tus alegrías con los seres que amas,
para que cuando creas que caminas en la soledad,
mil angelitos resguarden tu mirada.
Te regalo mis mejores deseos

Hoy quiero obsequiarte…

lo más bello que puedas recibir;
mientras transformas estas líneas en un espejo
donde encuentres ternura y belleza
en tu mirada sonriendo.

Desconozco el autor

Cuando era pequeño mi madre me preguntó…

Cuando era pequeño mi madre me preguntó cuál creía que era la parte más importante del cuerpo.

Yo pensaba que el sonido es trascendental, ya que te permite aprender y a la vez comprender mejor todo cuanto nos rodea. Y entonces le dije:

– ¡Mis oídos!-No, dijo ella. Muchas personas son sordas y a pesar de ello, construyen -con más esfuerzo que el resto de nosotros- una vida feliz…

Pasó un tiempo y mi madre volvió a preguntar. Yo ya había pensado bastante al respecto y creí haber dado con la respuesta adecuada. 

La visión es muy importante para todos. Nos permite contemplar el mundo y sin ella, no sabríamos cómo es éste en realidad.


– ¡Mama, la parte más importante de nuestro cuerpo son los ojos!


Ella me miró y me dijo:
– Todavía no tienes la respuesta precisa. También hay muchas personas que son ciegas y que con afán de superación, han conseguido hacerse una idea bastante aproximada del mundo y han podido, pese a todo, procurarse una vida feliz.

Siempre creí que era apenas un juego entre nosotros dos. Pero el día en que murió mi abuelo y ante mi dolor, ella me dijo:
– Hoy es el día en el que necesitas aprender por fin la lección. Creí que cuando te preguntaba, me dirías que el corazón, porque, obviamente, sin él no podemos vivir y porque se dice que es en el corazón donde residen los sentimientos. Pensé también que me dirías el cerebro, porque sin cerebro tampoco es viable la vida… pero la parte más importante del cuerpo son tus hombros.

Intrigado, pregunté: – ¿Porque sostienen mi cabeza?
– No, respondió, es porque ellos son el único lugar en el que podrás amparar y acoger a los que quieres, cuando estén tristes y lloren. Les podrás entregar tu corazón y les podrás dedicar los mejores pensamientos de tu cerebro, pero cuando la vida les duela y quieran consuelo, sólo tus hombros podrán dárselo y ni siquiera todas las palabras que seas capaz de pronunciar lograrían el mismo efecto… y creeme si te digo que todos necesitamos de un hombro para llorar en algún momento de nuestra vida.

Autor desconocido