El valor de una sonrisa

No cuesta nada, pero crea mucho.
Enriquece a quienes la reciben, sin empobrecer a quienes la dan.
Ocurre en un abrir y cerrar de ojos, y su recuerdo dura a veces para siempre.
Nadie es tan rico que no la necesite y nadie tan pobre que no pueda enriquecerse por sus beneficios.
Crea la felicidad en el hogar, alienta la buena voluntad en los negocios y es la contraseña de los amigos.
Es descanso para los fatigados, luz para los decepcionados, sol para los tristes y el mejor antídoto contra las preocupaciones.
Pero no puede ser comprada, pedida, prestada o robada, porque es algo que no rinde beneficio a nadie, a menos que sea brindada espontánea y gratuitamente.
Y si esta Navidad encuentras a alguien que esté demasiado triste o cansado para darte una sonrisa, brindale una de las tuyas; porque nadie necesita tanto una sonrisa como aquél a quien ya no le queda ninguna que dar.

(Anónimo)

«Cada persona, en su existencia, puede tener dos actitudes: construir o plantar. Los constructores un día terminan aquello que estaban haciendo y entonces les invade el tedio. Los que plantan, a veces sufren con las tempestades y las estaciones, pero el jardín jamás para de crecer». – Paulo Coelho

Que tu mirada sea…

Que tu mirada sea,
mirada clara,
sea mirada de niño,
que transparenta el alma.

Que tu sonrisa sea,
sonrisa ancha,
fuerza que surja de adentro,
ganas que se contagian,
buen humor que de sentido
al quehacer de tu jornada.

Que tus palabras sean,
valientes palabras,
que no oculten la verdad
y no teman proclamarla.
Que sean la voz de aquellos,
que ya no pueden ni alzarla.

Que tus manos sean,
manos entrelazadas,
manos con otras tendidas,
abiertas, no solitarias.
Manos unidas y fuertes
que hoy construyan el mañana.

Que tu caminar sea,
compartida caminada,
que busque abrir junto a otros
huellas de nueva esperanza.
Que tu camino acompañe
el caminar del pueblo en marcha.

Que tus silencios sean,
eco de tus entrañas,
crisol de anhelo y proyectos,
que solo el tiempo amalgama.
Silencio fértil, simiente
que en brotes de vida estalla.

Que tu vida entrega sea,
para que valga la pena
ser vivida y no gastada.

Marcelo A. Murúa.

Recuerda

Reflexiona acerca de lo que has logrado en tu vida; acerca de tus progresos; acerca de donde empezaste y en donde estás ahora.

Recuerda esos momentos en los que te parecía que el mundo se iba a acabar, que no había ninguna salida, que nunca encontrarías la solución. Luchaste, y hoy no son más que anécdotas que escasamente recuerdas.

Reconoce lo que has creado en tu vida; de lo que sientes orgullo y que hace un tiempo te parecía
inalcanzable.

Algunas veces nos decimos: “Yo no he logrado nada especial.” Esto equivale a no reconocer tus esfuerzos, y por lo tanto, es tratarte injustamente.

Recuerda el examen que todos tildaban de imposible para ti; del que decían que no aprobarías. Decidiste sacarlo adelante y después te llenaste de satisfacción por haberlo logrado.

Recuerda ese proyecto del que decían que era demasiado para ti; que te quedaba grande; que nadie
lo había hecho antes; que era para gente especial.
Tú perseveraste, te preparaste, golpeaste en todas las puertas que se te ocurrieron, no permitiste que los obstáculos te desanimaran, y, cuando te diste cuenta, habías superado tus propias metas.

¿Qué cualidades te comprometiste a expresar en esos momentos? Persistencia, recursividad, creatividad, templanza, flexibilidad, capacidad de sobreponerte rápidamente, humildad para reconocer tus equivocaciones, disposición a aprender de tus errores y a hacer lo necesario para lograr tus sueños.

Tal vez pensarás que ninguna de estas cualidades es tuya, pero te prometo que tú las posees, y tú sabes mejor que nadie que cuando realmente has querido lograr algo, las has sabido manifestar, las has utilizado y has logrado tu objetivo.

Por eso apuesto lo que sea que cuando tú quieras algo, lo conseguirás. Puede que te demores, que te cueste, que te equivoques mil veces, pero tú ya varias veces has demostrado que, cuando realmente lo quieres, tienes la fuerza, la habilidad y la paciencia para alcanzarlo.

Lo que no has alcanzado se debe a que aun continuas luchando por ello en el camino correcto; a que decidiste rendirte; o a que por cualquier razón no estás en disposición de invertir la energía necesaria para hacerlo realidad.

Amigo, nunca dudes de tu fuerza y de tu capacidad de lograr lo que quieres. Si no tienes algo, no culpes a las circunstancias o a los demás porque te llenarás de amargura y resentimiento. Recuerda que tienes tanta libertad para usar tu gran fuerza y tu poder, que hasta puedes decidir no usarlos.

Desconozco el autor

Convivimos…

Durante nuestra vida convivimos, muchas veces con sensaciones, sin quererlas o desearlas, pero también con otras que no valoramos en la medida que se merecen.

Convivimos con: la angustia, el dolor, la duda, la soledad, la ansiedad, la mentira, el temor, el rechazo, el desprecio, la venganza la propia y la ajena, con el silencio, con el mal, con el rencor, con la rutina, con los desencantos, con los prejuicios, con la falta de humildad, con la ausencia de valores y principios, con la critica nuestra y la de ellos, con la ingratitud, con soberbia de los inútiles que no pueden amar, con la incomprensión, con la inseguridad, con la falta de ilusión, con el conformismo, con el odio, con el olvido, con la pérdida, con la falta de libertad, con el pasado sin resolver, con la indiferencia, con los malos pensamientos, sin el perdón, con la envidia del otro y la de uno, con la falta de Fe, sin un rumbo a seguir, con la impaciencia, con el mal humor de uno y el de los demás, con la impotencia de no poder, con el aburrimiento, con la palabra demás…

Pero, siempre hay un pero, también convivimos, con el humor, con la alegría, con la risa de uno y la de los demás, con los colores que nos traen paz y armonía, con el sol que nos da energía, con la lluvia que no nos molesta, de las caminatas por la tarde, con las sorpresas agradables, con las primeras brisas de primavera y con cada una de las estaciones del año que nos enseñan entre otras cosas, no todo es frío o calor, con la posibilidad de conocer la felicidad, de dar amor y de ser correspondido, con la búsqueda de la verdad, con la imaginación, con el bien, con un futuro mejor construido por uno, con el cariño, con el amor, con los afectos, con los abrazos, con las caricias, con la amistad, con charlas placenteras con amigos, con el compañerismo, con la lealtad, con la Fe, con proyectos posibles e imposibles, con las distintas manifestaciones del arte, con la lectura, la música que nos transporta a lugares que uno solo conoce, con fragancias y perfumes que nos dan lugar al placer, con los recuerdos nostálgicos, y con el otro… Uno, siempre uno, será el que finalmente decida con que quiere convivir…

Desconozco el autor