Nadie está sólo

Nadie está solo, aunque a ratos lo temes y te sientes herido o se te rompe la entraña. Si se te pierde la risa y se te callan los versos. Aunque te duela la historia y te amenace el presente, si te atraviesan los miedos o se oscurece el futuro.

Es verdad que sí, que hay días grises en que el silencio atormenta y oprime. Hay momentos en que la nostalgia es distancia y es ausencia. Hay abrazos extraviados esperando un encuentro. Hay miedos que anuncian naufragios y derrotas que parecen finales. Pero nadie está solo. Aunque a veces lo parezca.

Su palabra no se marcha y Su espíritu nos une, fluye infatigable entre nosotros despertando el amor dormido. Vistiéndose de servicio, llamándonos prójimos, llamándonos amigos. Y trenzando en estos días inesperados afectos que se convierten en hogar, aunque hoy nos llueva dentro.

José María Rodríguez Olaizola