Hagamos que la vida valga la pena

Muchos seres humanos no encuentran razones válidas para vivir. Su vida es como una larga noche sin amanecer. Otros, al no creer en Dios, viven como ciegos que no quieren ver las maravillas de Dios y su vida sólo tiene valor para gozarla y disfrutarla, aprovechando al máximo los deleites del mundo y los placeres de la vida. Otros viven como si Dios no existiera, aunque digan que creen en Él, y su vida es estéril, pues solo piensan en sí mismos. Son como desiertos sin agua, que no producen más que espinas

Hay momentos que sentimos que todo está mal, que nuestras vidas se hunden en un abismo tan profundo, que no se alcanza a ver ni un pequeño resquicio por el que pase la luz.

En esos momentos debemos tomar todo nuestro amor, nuestro coraje, nuestros sentimientos, nuestra fuerza y luchar por salir adelante.

Muchas veces nos hemos preguntado si vale la pena entusiasmarnos de nuevo, y solo puedo contestar una cosa:

¡Hagamos que nuestra vida valga la pena!

Vale la pena sufrir, porque he aprendido a amar con todo el corazón.

Vale la pena entregar todo, porque cada sonrisa y lágrima son sinceras.

Vale la pena agachar la cabeza y bajar las manos, porque al levantarlas seré más fuerte de corazón.

Vale la pena una lágrima, porque es el filtro de mis sentimientos, a través de ella me reconozco frágil y me muestro tal cual soy.

Vale la pena cometer errores, porque me da mayor experiencia y objetividad.

Vale la pena acordarme de todas las cosas malas que me han pasado, porque ellas forjaron lo que soy el día de hoy.

Vale la pena voltear hacia atrás, porque así sé que he dejado huellas en los demás.

Vale la pena vivir, porque cada minuto que pasa es una oportunidad de volver a empezar.

Si crees que no vale la pena vivir, voltea a ver a la gente que muere de hambre y pregúntate si ¿crees que ellos merecer vivir su vida así? y haz algo para cambiarlo. Quizá para eso si valga la pena que vivas.

Hay gente que no parece ser humana, solo piensan en ser cada vez más que los demás, pisotean a quien se ponga en su camino. Pero estos son una minoría .
La gran mayoría tenemos sentimientos y eso es lo que importa.
No nos dejemos vencer tan fácilmente por esa ruidosa minoría y busquemos e imitemos a esos que dan su vida por amor en condiciones extremas.
Nuestro pensamiento tiene un gran poder , seremos lo que queramos ser y cambiemos el mundo.
Arriba el animo a todas y buscar a la persona en el interior de cada ser.

Autor desconocido

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